
El pane cunzato, o pan aliñado, es una especialidad siciliana nacida en la zona de Trapani que después se extendió por toda la isla.
Su ingrediente esencial es, sin duda, el aceite de oliva virgen extra: un buen aceite de color verde intenso y aroma embriagador que aporta al pan sabor y suavidad.
Tradicionalmente, el pane cunzato era una de las comidas principales de las familias campesinas que no podían permitirse alimentos más caros, como pasta, carne o pescado. Lo acompañaban con platos sencillos de verduras o legumbres, o lo rellenaban con aceite, queso, tomate, sardinas, orégano y una pizca de sal: los ingredientes que tenían disponibles.
El pan tampoco se compraba, sino que se hacía en casa dos o tres veces por semana. Era habitual levantarse de madrugada para preparar la masa y, tras la fermentación, cocerla en hornos de piedra que todavía se encuentran en algunas viviendas antiguas.
Con el tiempo adquirió distintas formas en cada rincón de Sicilia y se convirtió en uno de los símbolos de la comida callejera local. Cada persona lo aliña a su manera, utilizando ingredientes rústicos y tradicionales como tomates secos, pimientos encurtidos o cebolla.
Por nuestra zona suele prepararse con el pan negro de Castelvetrano, elaborado mezclando sémola integral de trigo rubio siciliano y de un raro trigo duro local, la tumminìa. Solo hay una regla fundamental: cortar el pan horizontalmente, preferiblemente aún humeante y recién salido del horno, y empapar generosamente ambos lados en aceite de oliva virgen extra — Tunnaliva, por supuesto. Prueba a prepararlo en tres sencillos pasos: saca el pan del horno, añade el aceite y los demás ingredientes y saborea tu pane cunzato. Sentirás el aroma de Sicilia, de la auténtica Sicilia.
De la lectura a la mesa
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