
Por fin ha llegado nuestra cita anual con la cosecha de aceitunas Nocellara del Belice, después de un largo año que comenzó con la poda invernal, continuó con el cuidado del suelo en distintas épocas y llegó al riego y al control de plagas durante el verano.
Antes de empezar, observamos nuestros olivares para identificar las zonas con mayor carga de aceitunas. Así decidimos el orden de la cosecha, comenzando por los árboles con menos frutos, cuyas aceitunas alcanzan antes la plena madurez.
Estamos utilizando una técnica de recolección manual: desprendemos las aceitunas del árbol y las dejamos caer sobre redes extendidas en el suelo.
En los olivares con más aceitunas por árbol utilizaremos recolección mecánica con un vareador vibratorio. Esta herramienta reproduce la acción manual de varas o rastrillos, mientras las aceitunas desprendidas se acumulan en las redes situadas debajo.
Una vez recogidas las aceitunas de los árboles bajo los que se han colocado las redes, las trasladamos a cajas o contenedores de mayor tamaño y las llevamos a la almazara para su molturación.
Para preservar la calidad de las aceitunas y evitar procesos de deterioro que puedan perjudicar al aceite, la molturación se realiza dentro de las seis horas posteriores a la recolección.
De la lectura a la mesa
Nocellara del Belice en pureza, molida en menos de 6 horas tras la cosecha y extraída en frío por debajo de 27°C. En el formato de quien lo usa a diario.
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