
¡Con el buen tiempo, nuestros olivos también empiezan a florecer!
Las flores del olivo Nocellara del Belice comienzan a aparecer en abril, cuando las temperaturas diurnas alcanzan los 20–25 °C.
Estas pequeñas flores son blancas e inodoras.
Se agrupan en una inflorescencia llamada mignola en italiano.
La formación de los racimos florales y la floración que continúa durante mayo son procesos escalonados. Comienzan por la parte del árbol orientada al sur, con brisas que favorecen la polinización.
Muchos factores influyen en cuántas flores llegan a convertirse en aceitunas: cambios bruscos del tiempo, carencias nutricionales o de agua, una carga productiva excesiva el año anterior, debilitamiento del árbol o enfermedades.
Las fotografías de abajo muestran la hermosa transición del racimo floral a la flor. Para los olivicultores es el primer momento en que empezamos a vislumbrar los frutos de nuestro trabajo.
Si paseas entre olivos en primavera, podrás apreciar la belleza de este fenómeno natural y la vitalidad que transmite. Eso sí, cuidado con los encuentros inesperados: hoy hemos descubierto una colmena instalada en la rama de uno de nuestros olivos. En estos casos conviene molestar lo menos posible y mantener la distancia para evitar que las abejas levanten el vuelo.
De la lectura a la mesa
Nocellara del Belice en pureza, molida en menos de 6 horas tras la cosecha y extraída en frío por debajo de 27°C. En el formato de quien lo usa a diario.
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